¡A cumplir tus metas!

No es un tema de superación personal o de autoestima; es un compromiso con el éxito profesional. Está demostrado que quienes trabajan con objetivos claros logran lo que se proponen y tienen una mayor probabilidad de salir adelante. Hay otros que simplemente van según sople la corriente o como se presente el día (días soleados equivalen a jornadas excelentes, días oscuros a una tragedia segura). Hoy te proponemos que estructures tus metas como un compromiso personal para cumplir tu verdadero propósito: ¡el éxito!

Venimos a esta dimensión a triunfar y a hacer realidad nuestros sueños. Por lo tanto, cualquiera que sea tu anhelo, simplemente ve y cúmplelo. Aquí te presento una guía práctica que te servirá para diseñar y trabajar en tus metas:

1. ¿Cómo te ves en 5 años?

Este es el primer interrogante que debes contestar, y es fundamental que escribas la respuesta para que no se la lleve el viento. Escribe una carta dirigida a ti mismo como si hoy fuera este mismo día, pero en el año 2031. Describe los detalles: ¿Cómo comenzó tu día? ¿Cómo es tu habitación? ¿Cómo es tu casa? ¿Saliste a trabajar en auto? ¿Qué marca es? ¿Tienes hijos? ¿Qué edad tienen?

Sigue imaginando… ¿Cómo es tu oficina? ¿Dónde trabajas y qué cargo ocupas? ¿Cuáles son tus actividades diarias? ¿Qué estudios estás realizando? Esta carta se convertirá en tu punto de referencia para el futuro, tu auténtica carta de navegación. Es vital desarrollar la capacidad de soñar; todo lo que hoy ves a tu alrededor fue imaginado por alguien en un momento dado. Como señala Stephen Covey, las cosas se crean dos veces: primero hay una creación mental y luego una física.

2. Haz un diagnóstico de tu presente

Después de escribir la carta, responde con total sinceridad: ¿Qué estoy haciendo hoy para lograr este propósito? ¿Hago lo necesario para cumplir mis sueños? Revisa cómo son tus días, qué actividades cumples, a qué sitios asistes y qué tipo de lectura consumes. Esto te permitirá medir qué tanto de tu rutina diaria está realmente vinculado con tu visión de futuro.

3. Identifica tus brechas

Cuando tengas claro lo que haces, es momento de reconocer qué te falta por hacer y a qué le debes dedicar más tiempo. Al identificarlo, encontrarás los caminos hacia donde guiar tus esfuerzos a corto plazo. Por ejemplo, es posible que sueñes con vivir en España, pero si jamás te has dedicado a investigar los requisitos de visado, las ciudades ideales o ni siquiera has tramitado tu pasaporte, la meta jamás se cumplirá por falta de acción.

4. Define tus metas a corto plazo (Menos de 1 año)

Al hacer la lista de lo que te falta surge tu plan de acción inmediato. Las metas a corto plazo son los pasos necesarios en los próximos meses para que los sueños grandes se construyan. Si tu objetivo a 5 años es ejercer tu profesión en los Estados Unidos, te pregunto: ¿Ya comenzaste tu curso de inglés? Si no dominas el idioma, ¿cómo pretendes desarrollarte profesionalmente allí? Los sueños no se cumplen solos, hay que impulsarlos a diario. Estas metas son el primer escalón del éxito.

5. Establece metas a mediano plazo (2 años)

Determina aquellos objetivos que requieren un poco más de tiempo y esfuerzo estructurado, y que no son de ejecución inmediata, como por ejemplo cursar un posgrado o una especialización. Identifica con claridad qué proyectos requieren este nivel de dedicación.

6. Ponles fecha y asume el compromiso

Por último, escribe tus metas. Al plasmarlas en papel asumes un compromiso formal contigo mismo. Una meta real debe tener una fecha límite de cumplimiento: año, mes y día específico. No se trata de expresar un simple deseo como “quiero estudiar inglés”. Una meta efectiva es clara y medible: “El 20 de febrero inicio mis clases de inglés”. De esta manera, el objetivo adquiere fuerza y seriedad. ¡Mucho éxito con tus metas!